En la consulta a los trabajadores de TVE sobre su nuevo director de informativos, sólo han votado 472 de 1607. Los trabajadores o pasan o no pasan pero tienen miedo. Esta conclusión, lo sé, está hecha a sabiendas para llamar la atención y parte de una premisa que puede ser equivocada. Ésta: la participación en el referéndum sobre un profesional de independencia cuestionada por los hechos – como una tesis de máster sobre la estrategia que debía seguir el PP para ganar las elecciones de 2008 – era una obligación moral de un periodista porque está en juego su independencia. Luego, aquel que no vota no valora su independencia. Luego, aquel que no vota, no es periodista.Imagen

La deducción de esta premisa (que, repito, es ideológica, sí, o, mejor dicho, normativa, axiológica, de filosofía de los valores: porque no es arbitraria, está basada en la deontología periodística) es sólo especulación si no profundizamos en el significado que esconden los porcentajes.

Por eso, sería interesante comprobar como hipótesis en una investigación las condiciones de seguridad del trabajo de los informadores de TVE. ¿Quiénes de los que han votado son contratados y tienen plaza fija? ¿Y quiénes de los que no han votado? ¿En qué medida ha influido su categoría y situación laboral en la decisión de ambos colectivos? Si se confirmara, podríamos tener un perfecto ejemplo, a pequeña escala, de lo que suele ocurrir en la vida cotidiana, a cada paso: la libertad (de conciencia y elección) no existe sin las mínimas condiciones materiales de existencia.

Pero bien pudiera ser que al indagar descubriéramos que la razón más importante de los trabajadores para no votar fuera ideológica y no material… y entonces… entonces, la tristeza sería aún mayor porque en TVE no tendríamos periodistas… sino sólo eso: Informadores.

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