El distinguido profesor de Historia Contemporánea en la facultad de Periodismo habló ese día a los alumnos de los Parlamentos en el Antiguo Régimen.  Siempre le gustaba acompañar las explicaciones de algún dilema moral…

-Pensad en que sus miembros lo eran de los “estamentos” privilegiados. Por eso no recibían un salario. El sistema político del llamado “Antiguo Régimen” estaba basado en esta desigualdad económica y social, que de alguna manera les exigía una cierta responsabilidad moral sobre los no privilegiados. ¿Imagináis que nuestros Parlamentos volvieran a este modelo?

Llegó el descanso, salió de clase, caminó hacia su cafetería habitual, pidió un cortado, abrió el iPad en el mismo momento en que, desde otro lugar, Movistar ordenaba en su cuenta el cargo mensual por su conexión a internet y se conectó al Huffington Post, ese parnaso de desinteresadas firmas ilustradoras de prestigio.

– Por fin buena prensa – se le oyó decir al distinguido profesor.

El camarero virtió el café ardiendo sobre su pantalón.

-¿Pero qué? – exclamó el distinguido profesor, subiendo la mirada… -Vaya, López, ¿cómo está? Ya hace más de tres años que no sé de usted, desde que acabó la… -dijo el distinguido profesor, bajando cada vez más el volumen de su voz.

– Bien… gracias, profesor.

[Moraleja: Bienvenidos al modernísimo Antiguo Régimen de la Comunicación ]

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