En abril de 2014 escribí este manifiesto en el blog de la serie Cabanyal Z, que acaba de llegar a su fin y que estrena en Youtube el día 1 de marzo su último episodio.

Cuando se publicó, pasó sin pena ni gloria en los medios, porque, además de una nota sobre la manifestación, la prensa sólo se fijó en lo festivo y jocoso de la performance del personaje de Cabanyal Z La Jefe. Entonces, el cronista, aunque publicó una foto de ella en la edición en papel, no se preocupó ni de saber de qué se trataba: al parecer, sólo el espectáculo importaba.

Ahora que están a punto de cumplirse tres años de aquello, lo recupero para mi propio blog trasnochado, aunque el texto deja mucho de estarlo. Hay un discurso contrahegemónico que se quiere ocultar y es preciso también sacarlo a la luz sin prejuicios porque es el representativo de una masa silenciosa: la de los no propietarios sin intereses privados de parte pero sí un apoyo a lo público que, algunos vemos con preocupación, se está diluyendo -si es que alguna vez se ha defendido lo público en el Cabanyal. Pero ése es otro cantar que el análisis de historia local analizaría jugosamente…

Para que en la “participación” y la “ciudadanía” se incluya también a los okupas o los inquilinos de rentas más bajas de toda etnia, pero también los que creen en un turismo responsable que no expulse a las clases más humildes no propietarias: que no gentrifique o aburguese el barrio.Para que se defienda también su derecho al disfrute de su patrimonio cultural y mediambiental, no sólo el de los que tienen intereses lucrativos en el Cabanyal. Apelamos a la sensibilidad moral de los propietarios (de casas y negocios) y a su solidaridad vecinal más allá de la falla, la cofradía, la comunidad de propietarios o la asociación empresarial. Si no, estaremos volviendo a una sociedad en que “ciudadano” será sólo el que alcance un cierto nivel de renta.

Por Helena P. Grau

Antonio Gramsci siempre me cayó bien. Creó que incluso a nuestro Germán le caería bien, ahora que su mundo, como el de Antonio, se desmorona… A mí me cae bien porque además de luchar contra el fascismo e ir a la cárcel por ello, se fijó en los escritos políticos e históricos de Marx más que en El Capital.

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Antonio por ludilozezanje ludilozezanje.deviantart.com/art/Antonio-Gramsci-327101071

A principios de la década de los treinta, estando preso, el periodista y dirigente del Partido Comunista Italiano puso palabras a algunas de esas cosas que ahora nos parecen tan frescas en sus Cuadernos de la Cárcel. La hegemonía, por ejemplo. Una forma de liderazgo social que ejercen las clases dominantes en un momento y lugar, pero no por medio de la coerción –ésta es más bien un último recurso, cuando hay una “crisis de autoridad”-: es ideológica, moral y cultural, y en ella participan también los subordinados. ¿Que quienes son los dominantes y quiénes los subordinados? Los que más y los que menos acceso tienen a los recursos para sobrevivir. Vaya, los propietarios y los no propietarios (o los menos propietarios). La hegemonía la ejercen los primeros en la sociedad civil: en los espacios de la familia, la escuela, el sindicato, la asociación de voluntarios o el partido político en la oposición. Con sus actos construyen el consenso: la serie de valores que acaban considerándose como “normales”, “de todos” en una sociedad en un momento dado. Frente a ellos, los amos de la coerción son el gobierno, el poder judicial y las fuerzas represivas del Estado.

En esa sociedad civil está la Plataforma Salvem el Cabanyal, que convoca la manifestación del 6 de abril. Tanto en el lema como el texto de la convocatoria, que tenéis aquí, llaman a los ciudadanos y a la participación a proteger al barrio de la degradación ahora que el gobierno del PP ya ha dicho a la Generalitat y al Ayuntamiento que tiene que diseñar un nuevo plan urbanístico que no expolie el patrimonio cultural con la prolongación de una avenida hasta el mar.Imagen

Como Cabanyal Z la forman ciudadanos y participantes, los miembros que quieran irán a título personal a la manifestación. Pero lo harán con bandera propia para recordar que ellos son también ciudadanos y que su visión de las cosas también tiene que incluirse en un proceso participativo. Superado de momento el debate sobre la prolongación, queremos también participar en el frente conceptual que apenas empieza a abrirse: el de la lucha contra la degradación. Sobre todo, para llamar la atención sobre -y protestar por- el significado hegemónico que sobre esta palabra sólo una parte de la sociedad civil del Cabanyal parece querer imponer al resto.

Alcaldesa, para cuándo un Cabanyal… ¿gentrificado?

Vicent Gallart, de la plataforma Salvem, publicó el mes pasado en Levante el artículo Alcaldesa, ¿para cuándo el Cabanyal?. Después de contar muy bien la trayectoria fracasada del proyecto megalómano de Rita Barberá y los intereses económicos que la respaldaban y de recordar el desprecio a las movilizaciones vecinales que ha abanderado Salvem desde finales de los noventa, encabeza el párrafo que enumera ejemplos de degradación con la ocupación ilegal, a la que asocia a la insalubridad, y la sitúa como un problema al mismo nivel que la tasa de crímenes. Pero el sentimiento de inseguridad muchas veces llega del desconocimiento del otro. ¿Con cuántos okupas habló la periodista Lola Soriano en este otro reciente artículo de la prensa generalista, la que lee la mayoría de los lectores de prensa de dentro y fuera del Cabanyal?. Sería deseable el acercamiento a cada caso y al menos el respeto a una opción de vida que es a la vez una forma de denuncia del reparto injusto de la riqueza y una alternativa a ésta. Lejos estamos todavía del reconocimiento y ayuda mutuos entre una buena parte de habitantes okupas y no okupas de otro Poble Nou marítim, el de Barcelona.

ImagenA propósito de la criminalidad, en el mismo artículo Gallart asegura que “la tasa de criminalidad desciende menos que en el resto de la ciudad”. Curiosa la forma que ha elegido para la expresión, cuando el caso es que, según él mismo, el crimen desciende, y según le oí decir en persona al vicerrector de la Universitat de València, Jorge Hermosilla, la tasa del barrio está por debajo de la media de la ciudad. Fue el 15 de octubre pasado en la jornada de debate y presentación del informe de la Comisión del Cabanyal de la UV que celebró Proyecto Matraz ante, por cierto, bastantes miembros de la Plataforma Salvem y del PSPV.

Mundo bífido

Además, el discurso del artículo del dirigente de Salvem enfatiza los opuestos binarios, un Cabanyal en blanco y negro. Frente a la okupación, sitúa a los “jóvenes universitarios”, cuya demanda de alquiler parece aumentar “sin cesar”. Igualmente, los vecinos son “de todo tipo” porque están o “a favor” o “en contra” de la prolongación. Creemos que ni los universitarios son una categoría incompatible con los okupantes ni todos los vecinos “a favor” o “en contra” lo están por los mismos motivos. Frente al significado hegemónico,  en lasociedad civil se cuecen otras contra-hegemonías, más de una, y hay que sacarlas también a la luz pública.

Lo haremos los miembros de Cabanyal Z que vayamos a la manifestación que convoca entre otros Salvem el Cabanyal. Y los que quieran unirse a nosotros. Para que en la “participación” y la “ciudadanía” se incluya también a los okupas o los inquilinos de rentas más bajas de toda etnia, pero también los que creen en un turismo responsable que no expulse a las clases más humildes no propietarias: que no gentrifique o aburguese el barrio.Para que se defienda también su derecho al disfrute de su patrimonio cultural y mediambiental, no sólo el de los que tienen intereses lucrativos en el Cabanyal. Apelamos a la sensibilidad moral de los propietarios (de casas y negocios) y a su solidaridad vecinal más allá de la falla, la cofradía, la comunidad de propietarios o la asociación empresarial. Si no, estaremos volviendo a una sociedad en que “ciudadano” será sólo el que alcance un cierto nivel de renta.

PD: Hace poco vi la película A propósito de Llewyn Davis y en ella el insulso Llewyn habla con Jeane, quien ha quedado embarazada y le desprecia por ello… Llewyn hace el intento de comenzar un discurso solemne y Jeane le interrumpe, furiosa:

– Hay dos clases de personas: las que dividen el mundo en dos clases de personas …

– .. ¡¡¡y los perdedores!!!

Los que no vivimos en el mundo bifido esperamos rellenar la alternativa que no dejó pronunciar su amante a Llewyn Davis…. ¡y no salir perdiendo!

Manu Garrido @garribatos
Manu Garrido @garribatos

-Aquí tendría que estar escribiendo yo.

Él pasa de los treinta y las páginas de cultura del diario Levante con desgana excitada. Una mujer que debe ser su madre y de la que sólo veo la espalda de una chaqueta de vestir erguida sigue en posición callada: salvo para hacer el ademán de pagar.

-No, no: con esto estamos en paz, tú me has pagado los pantalones.

Esto fue antes de ayer.

Savitry

Savitry

Entonces, P. les había servido la cuenta, como siempre. Como siempre, con su camiseta negra militante, su alborotada cabeza y ese mentón, más que barbudo, sucio de pelos, en otros barrios de la rive droite del viejo Turia llamados -quizá- “casual”.

Ayer, en cambio, aunque P. sigue sirviendo, con la misma edad que el periodista frustrado y con la misma camiseta negra militante, se ha rasurado la cabeza. Excepto el mentón, en el que hay una barba ya propiamente dicha y larga, y se ha agujereado una oreja con un aro negro. Justo hace un año que tuvo que cerrar la librería, apenas uno pasos más hacia el mercado del Cabanyal, menos cerca de la playa.

-¿Tú tienes madre? – le he preguntado cuando me ha venido a servir.

Y ya no os cuento qué me ha contestado, porque en ese momento Sam Cooke ha empezado a cantar A change gonna come y me ha gustado dejar de escribir y hacer como que cruzaba, o mejor, remontaba, la rive droite, y, hasta, gracias, mamá por pagarme los pantalones, que subiendo desnuda se coge frío.

A las 12h en Madrid se presenta un informe sobre los medios digitales en España al que le he dedicado bastantes horas para la Open Society Foundations de George Soros. Como no podré estar, me desquito por aquí. Esto es lo que yo diría:

Hablar de cómo se ha hecho la digitalización de los medios en España y sus consecuencias sin analizar las condiciones de sus trabajadores es miope. Leer el resto de esta entrada »

No estoy viendo The Wire. Esto viviendo The Wire.

La serie es mi última educadora sentimental (y moral, que tanto monta).  Desde aquí, un saludo a todos los que me animaron a  no postergarla más tras haber visto (y sobre todo, escuchado) Tremé. Qué queréis, me daba miedo, mucho, ver la primera serie de un hombre, David Simon, periodista, que decía que sus referentes eran la tragedia y la mitología griegas, que amaba a Dickens y Tom Waits y que consideraba “mágica” a Muerte entre las flores. Vaya, era yo con polla. Y algo así da miedo. Doy miedo sin, ¡imagina con!

Freamon se despiporra con el último chiste de McNulty ¡! (mono-blog.com)

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No broncodilatamos. Los asmáticos solemos tener bronquios inflados y huraños. Pero en la sala de espera que nos aparta de la Gente de los Bronquios Amables no somos tan distintos de ella: todos nos aferramos a nuestros móviles. O nuestros móviles nos aferran. Aferran a las chicas de la carcasa rosa. Galilea no debe llegar a los quince. Vaqueros elásticos, deportivas, auriculares color Apple. Carolina, treinteañera: botas altas de cuero y cremallera y mechas discretas. Como el negro de otro móvil aferrante, el del cuaranteañero anónimo a su lado (a él aún no le ha llamado la voz del interfono). El del señor contra la pared de cristal comparte la estrechez del puño derecho con el broncodilatador blanco. Es de brillo metálico, como su cabeza de jubilado aún poblada y como ese trozo de canilla que le asoma entre la pernera y el calcetín. Ella, poco huraña, compensándole los bronquios. Y la mano derecha.

[De móviles que aferran españoles. Más en nuestro informe Mapping Digital Media para Media Policy de Open Society Foundations y aquí abajo, en mi blog, en inglés monárquico]

In the absence of an Independent Regulatory Authority for the media, the Courts and labour mobilisation are fighting Spanish regional public service media mismanagement. This week, workers in Madrid’s broadcaster have issued an animated short film blaming politicised executive managers for the Corporation’s financial failure, while Valencia’s higher provincial court has backed the prosecution of former director-general for sex abuse against several female employees.

These two later episodes add to the severe crisis of a distinctive public broadcast model in post-Francoist democratic Spain. In the midst of the economic downturn, redundancy plans designed by privately-held global and national professional services’ companies like PricewaterhouseCoopers, Deloitte and Garrigues are threatening its continuity. A heavily unregulated independent production sector is positioning to take advantage of this.

This week Open Society Foundations‘ “Media program” has published its Mapping Digital Media report on Spain, which I have co-authored. I publish this article explaining the complex and grotesque Valencian case. It is a slightly edited version of the one written on 31 August, 2012 as part of my draft proposal for Section 2 of the report -that in the final edited version was summarised for the sake of synthesis. Leer el resto de esta entrada »

El telegrama musical de “El juego de la sospecha” antes de que le firmen el acuse de recibo (“Clue”, Jonathan Lynn, 1985)

Son las doce y media del mediodía de hoy sábado.Es la tercera vez en varios meses que un supuesto acreditado representante de Iberdrola viene a mi casa diciendo que la eléctrica está subcontratada por Gas Natural para promover descuentos en la tarifa del gas. ¿Puede que sea el comienzo de un bonito fraude? ¿Puede que haya material para un reportaje? Al loro a la dialéctica porque se las saben todas … aunque veréis que no saben rematar el guión:

-¿Por qué no está en la web de Gas Natural ni la gasística envía carta de aviso, cuando siempre lo hace?

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